La provincia puso en marcha un sistema de certificación para cocineras y cocineros y el diseño de circuitos gastronómicos regionales, con la intención de posicionar la cocina local como parte central de la experiencia turística. La iniciativa busca reconocer oficialmente saberes tradicionales y dar mayor visibilidad a emprendimientos gastronómicos del territorio.

El Plan Integral de Gastronomía, financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), se desarrollará durante siete meses a través de dos programas complementarios orientados a fortalecer la identidad culinaria de la provincia y su integración con la actividad turística.

Dos programas para impulsar la gastronomía local

La directora de Turismo, Sofía Van Balen Blanken , explicó que el plan se estructura en dos líneas de trabajo.

La primera, Sabores con Identidad, se desarrolla junto al equipo de la chef Narda Lepes y se enfoca en identificar platos, productos y emprendimientos representativos de cada región para diseñar circuitos gastronómico-turísticos.

La segunda, Certificación de Saberes Culinarios, cuenta con el asesoramiento del consultor mexicano Sergio Rodríguez Abitia y propone otorgar un reconocimiento formal a cocineros que preservan técnicas y recetas transmitidas por generaciones.

Según explicó la funcionaria, ambos programas permitirán vincular la oferta gastronómica con la identidad productiva de cada territorio, integrando restaurantes, cocinas familiares, ferias y productores locales en futuras rutas gastronómicas.

Gastronomía como motor turístico y cultural

El secretario de Turismo, Diego Valdecantos , señaló que el proceso apunta a identificar experiencias gastronómicas con identidad territorial y acompañar su desarrollo. “El objetivo es que la gastronomía jujeña tenga herramientas de reconocimiento y calidad que permitan integrarla con más fuerza a la oferta turística”, afirmó.

Desde el área cultural, el secretario José Rodríguez Bárcena remarcó que la iniciativa también busca preservar conocimientos comunitarios vinculados a la cocina. 

“Muchas prácticas culinarias forman parte del patrimonio cultural vivo de la provincia. La certificación permite reconocer a quienes sostienen esos saberes y fortalecer su transmisión”, indicó.

 

Relevamiento en territorio

En paralelo, los equipos técnicos iniciaron esta semana un relevamiento en la región de la Quebrada y Puna para identificar cocineros, recetas tradicionales y emprendimientos que podrían integrar los futuros circuitos gastronómicos y el sistema de certificación.